En el valle de la memoria


Por Jesus Alcoba, Director de La Salle International Graduate School of Business.

De vez en cuando miramos al pasado y al futuro y hacemos balance de lo que llevamos recorrido y de lo que nos resta por vivir. Esos ejercicios casi siempre nos dejan un sabor de boca agridulce, como si realmente no hubiéramos hecho todo lo que teníamos pensado, o como si la vida estuviera moviéndose más deprisa de lo que debe. Pues bien, a menudo desconocemos hasta qué punto eso es cierto: hasta qué punto es verdad que la vida se acelera.

Si le pedimos a una persona de edad avanzada que nos enumere todos los recuerdos de su vida y los registramos en una gráfica veremos que, evidentemente, hay muchos recuerdos del día de hoy y del de ayer, y también del mes pasado y del año pasado. Conforme nos vamos alejando del presente hacia el comienzo de nuestra vida consciente sería lógico esperar que el número de recuerdos fuera descendiendo de forma gradual, pero sin embargo no es así.

Hace tiempo que sabemen-el-valle-de-la-memoriaos que almacenamos muchos más recuerdos de nuestra época juvenil que de los años que vienen después. Por tanto una persona ya entrada en años tendrá muchos recuerdos de su pasado inmediato y muchos también de sus años de juventud, pero comparativamente pocos de su época adulta. La gráfica en ese punto adopta por tanto la forma de un valle: el valle de la memoria.

Este fenómeno se conoce como efecto de reminiscencia y nos demuestra que sí, que efectivamente llegada una edad la vida se acelera y los años pasan volando. El motivo es simple: en nuestros años de juventud ocurrieron muchas primeras veces: el primer viaje largo, el primer amor, el primer coche, el primer trabajo, y así sucesivamente. Los acontecimientos emocionantes, y más si ocurren por primera vez, dejan su huella en nuestra memoria de una forma extraña: mientras los estamos viviendo el tiempo parece pasar velozmente, pero sin embargo al cabo de los años tenemos muchos recuerdos de esos momentos, como si todo hubiera ocurrido mucho más despacio. Sin embargo, todo lo que es aburrido o rutinario se comporta al contrario: mientras lo vivimos el tiempo pasa con lentitud y los minutos parecen horas, pero con el tiempo esas vivencias apenas se recuerdan y los días se comprimen en forma de minutos o segundos. Lo emocionante crea muchos recuerdos por unidad de tiempo, y cuando lo recordamos nos da la sensación de haber vivido con plenitud. Por el contrario, lo aburrido o rutinario no deja apenas rastro y nos deja con la impresión de que nos han faltado cosas por vivir.

Así pues solo hay una manera de frenar el paso del tiempo, y es intentar lograr vivir las cosas con intensidad, crear muchos recuerdos al día, al mes, al año. De esta forma nuestra memoria gana en densidad y con el paso de los años no tendremos la sensación de haber perdido el tiempo.

En definitiva la cuestión no está, nunca está, en vivir bien o en vivir menos bien, sino en vivir muchas cosas que nos llenen, cuantas más mejor. Que la vida está ahí para ser vivida no es ningún secreto. Es más bien un pensamiento obvio, que sin embargo con demasiada frecuencia olvidamos. ¿Para qué si no tenemos años, meses, semanas, días? Cualquier excusa y cualquier momento son buenos para crear una experiencia nueva, para archivar un recuerdo más en el camino de nuestra vida, para escapar del valle de la memoria.

Artículo publicado originalmente en www.dirigentesdigital.com

Acerca de La Salle IGS

La Salle es una organización con más de trescientos años de dedicación a la formación que ha implantado más de mil centros educativos en ochenta y dos países de los cinco continentes. Setenta y tres de esas entidades son Universidades. Este hecho ha proporcionado a La Salle la capacidad para adaptar sus principios educativos a las diversas necesidades locales, que cubren un amplio espectro entre el Manhattan College de New York y el Institut Supérieur Agricole de Beauvais (Francia), o entre el Bishop Ndingi Mwangaza College de Nakuru (Kenia) y la De La Salle University de Manila (Filipinas), por citar algunos ejemplos. El Centro Superior de Estudios Universitarios de Madrid, con más de cincuenta años de compromiso con la educación, ha recogido y actualizado la larga tradición de La Salle, profundizando en las cuestiones esenciales que definen la formación de un profesional de nuestros tiempos. La implementación de programas activos de garantía de la calidad, la inversión en nuevas tecnologías aplicadas a la formación, la confianza en la creatividad y la innovación, y la creencia firme en que la colaboración con otras entidades nacionales y extranjeras es el secreto del éxito, definen de modo preciso sus fundamentos educativos. La oferta del Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle está ordenada en torno a tres ejes: * La Educación en su sentido más amplio, es decir, la Educación en todos los niveles y en su dimensión formal y no formal. * Las Ciencias de la Salud, orientadas tanto a la prevención como a la rehabilitación. * La Gestión y la Tecnología, fundamentalmente especializada en la creación de programas de formación que aúnan aplicabilidad empresarial con rigor universitario. El Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle pertenece a la AIUL (Asociación Internacional de Universidades La Salle).

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Esta entrada fue publicada en febrero 1, 2013 por en la salle international graduate school, Reflexiones y etiquetada con , , , , .
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